La vida no te da lo que quieres, sino lo que mereces (pincha aquí)

Todos habréis hablado, comentado o intentado mantener un nivel de DISCIPLINA en cualquier tipo de actividad que queréis realizar. Muchas veces hablamos de la disciplina y la solemos encuadrar en tener constancia en aquel proceso que no siempre nos suele gustar y que nos cuesta trabajo realizarlo.

¿Cuántas veces has escuchado a alguien decir la frase de “yo es que no suelo tener DISCIPLINA en las cosas que realizo”? En la mayoría de los casos, esas personas no son conscientes de que llevan una disciplina muy clara de las cosas que “si les resultan agradables”. Ejemplos: La disciplina de hablar con mi pareja por teléfono cada noche, la disciplina de tomarme mi “bollo dulce” con mi café por las mañanas, la disciplina de quedar con los amigos para unas cervezas al menos una vez al mes… Estos son ejemplos de disciplinas, esas cosas que realizas metódicamente intentando no procrastinar en el intento y que suelen producir una satisfacción a corto o largo plazo.

En el caso de las disciplinas que primeramente no resultan gratificantes, suelen ser las que a largo plazo sí que se perciben positivas.  Positivas porque has sido capaz de mantener una acción que ha sido difícil para ti. El haber superado ese límite, te dará confianza para que el siguiente límite sea un poquito más alto. Ve poco  a poco, con metas coherentes (no quieras hacer 8 cosas que te cuestan mucho cada día) y claras viendo tus posibilidades y paso a paso irás mejorando tu DISCIPLINA sin darte cuenta.

 

¡LA VIDA NO TE DA LO QUE QUIERES, SINO LO QUE MERECES!

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